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EL |
PAPEL |
Yoshizawa manifestó siempre una gran devoción por el papel. Al parecer, en sus comienzos teñía y probablemente fabricaba artesanalmente el papel para sus modelos. En sus enseñanzas advertía sobre la fragilidad del papel obtenido con productos químicos y su contenido en ácido que impedían una buena manipulación y no perduraban en el tiempo. Por eso solo se surtía de una o dos compañías de papel artesanal japonés, porque sabía de su calidad y perdurabilidad tanto de la forma como del color. De hecho, uno de sus sueños, varias veces expresado y no realizado, era poder escaparse a las montañas y aprender a hacer papel a la antigua usanza. En la papiroflexia occidental se ha prestado muy poca atención al papel, bastaba con que "diera de sí" para hacer el modelo; se podría asimilar el papel en papiroflexia al lienzo en la pintura. Pero para Yoshizawa "El origami, si lo comparas con la pintura, es el lienzo, el pincel y la pintura, todo en uno". Mantuvo desde sus inicios, una relación de humildad con el papel, buscando la mayor sintonía posible entre el papel, la búsqueda, el plegador, el plegado, el modelo y su exhibición. El maestro buscó siempre escoger el papel que creía más apropiado y que mejor se adaptaba a la estructura de lo que iba a hacer. Esa elección del papel era parte del proceso creativo y a la que dedicó importantes esfuerzos seleccionando papeles, adaptando grosores, etc. |
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EL |
PLEGADO |
Busquemos en las propias palabras de Yoshizawa a través de los años. En su libro Creative origami afirma «...la clave del origami es el plegado, no el estrujado ni el arrugado. Hay que usar el color original del papel, no debe pintarse ni decorarse». En otro párrafo del mismo libro expone alguna concesión «puede usar un poco de “corte” en su trabajo para mejorar el efecto, pero no trabaje en un origami que necesite el corte». En la revista The Origamian en 1963 «No corto el papel; nunca pego piezas juntas y no uso pintura porque me gusta el papel "como es"». En la revista Japan Times en 1969 decía «Si usara tijera, mi origami sería un recortable. Si usara pegamento sería un mosaico. Si pintara sería una pintura» En Selecciones del Reader's Digest en 1970 afirmaba «...únicamente por medio de dobleces, sin recurrir jamás a cortar el papel». El maestro también advertía sobre el conformismo en el plegado. Los diagramas sólo eran la partitura que luego el ejecutante tenía que interpretar con su propia implicación. «Siguiendo las instrucciones se puede plegar fácilmente un modelo complejo pero el resultado será simplemente un papel plegado que no expresa nada». |
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LOS |
MODELOS |
Yoshizawa afirmaba ya en 1989 que había creado más de 50.000 modelos. Algunos papiroflectas occidentales han realizado rápidamente el cálculo. ¡Imposible! Si para entonces llevaba unos 30 años dedicado al origami eso da unos cuatro o cinco creaciones nuevas al día. ¡Imposible otra vez! Tal vez nunca hemos entendido bien lo que quiso decir o nuestra idea de lo que son modelos nuevos o creaciones difiera de la suya. Yoshizawa consideraba a sus modelos como hijos y al parecer nunca vendió ninguno. Insistía en la importancia de que cada modelo fuera único e irrepetible. Sabemos por sus libros que frecuentemente realizaba seis, siete y hasta diez variaciones de un mismo modelo perfeccionándolo o adaptándolo. También sabemos que en sus dieciocho libros tan solo se muestran unos cientos de modelos; cuantitativamente un muy pálido reflejo de su ingente obra. Un modelo de papiroflexia es algo delicado. Los elementos ambientales externos, la manipulación, el descuido pueden ser letales. Esto preocupaba especialmente a Yoshizawa. Deseaba que sus modelos perdurasen cientos de años tras su muerte. Era su legado "Porque cuando nos sabemos útiles a nuestros semejantes, nuestro corazón se halla en paz". |
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SUS |
SUEÑOS |
Siempre albergó la ilusión de poder escaparse a las montañas, aprender a hacer papel a la antigua usanza y así participar en todo el proceso creativo del origami. Sabemos que no pudo ser, tampoco creemos que para él fuera algo más que una ilusión utópica. Pero sí conocemos otro de sus sueños que probablemente hubiera sido más factible. En un artículo que apareció extractado en Selecciones del Reader's Digest en 1970 se decía que el sueño más anhelado de Yoshizawa consistía en fundar un museo y centro de investigaciones a fin de hacer llegar a todos los pueblos del mundo los beneficios del origami. "Quisiera dedicar a esta obra lo que me resta de vida". Aunque su taller ha sido y es un lugar de peregrinaje para los amantes del origami de todo el mundo, no llegó a cumplir su deseo. La Escuela Museo de Origami de Zaragoza se declara heredera de sus enseñanzas, se siente vinculada emocional y sentimentalmente al que considera el gran maestro, comparte su modo de ver la papiroflexia (origami para él) como una actividad artística, creativa, educativa y de unión de culturas. Por ello es para nosotros un honor poder exhibir esta muestra de origami y contribuir a materializar los deseos de Yoshizawa Sensei. |
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LAS |
PARTITURAS |
Frente a las antiguas instrucciones de plegado, farragosas y la mayor parte de las veces incomprensibles, Yoshizawa crea una simbología, un código sencillo e intuitivo que ha permitido la realización de diagramas comprensibles y sin fronteras idiomáticas. No en vano el maestro considera al origami como uno de los lenguajes comunes del mundo. Esta aportación de los diagramas ha contribuido a la interconexión de artistas y aficionados de todo el mundo con la consiguiente expansión y progreso de la papiroflexia. También en esta faceta Yoshizawa es cuidadoso y exigente. Diagrama como un todo y adaptándose al formato en el que se va a publicar aunque esto suponga una nueva distribución de los pasos de plegado. Es meticuloso y siempre debe dibujar él sus propias instrucciones, no puede dejarlo en otras manos. Los diagramas son para el maestro la partitura básica sobre la que el plegador debía aportar su propia sensibilidad y creatividad. |